El término ciberfeminismo fue acuñado por Venus Matrix (VNS MATRIX) un colectivo activo a principios de los noventa que escribió el Manifiesto Ciberfeminista para el siglo XXI.
Como toda buena historia de coagulación, empieza con fluidos viscosos y quizás terminará en sangre. Vivo en una pequeña localidad al borde del desierto australiano, un lugar de mentiras y susurros con un vientre palpablemente palpitante… Era el verano del 91. Desde luego, no era el verano del amor. Éramos cuatro chicas. Teníamos calor, nos aburríamos y éramos pobres (para mí, las cosas han cambiado poco, excepto que ya no me aburro). Decidimos irrumpir en el cártel del porno y hacer algo de chick porn (porno de mujeres). Creamos unas imágenes usando ordenadores robados: Beg, Bitch, Fallen y Snatch. Decidimos que era más divertido jugar con ordenadores que mirarnos continuamente el chichi y así Velvet Downunder se convirtió en VNS Matrix. Etiquetamos el virus del nuevo desorden mundial impulsadas por el vino tinto y las babas vaginales (que sólo podían reponerse si nos dedicábamos con frecuencia a actividades placenteras). Francesca da Rimini
Su arte tenía como misión la finalidad de secuestrar los juguetes de los technocowboys y reasignar la cibercultura con inclinación feminista claramente sexualizada y provocativa. Hoy volvemos al siglo XX y a su manifiesto y por ello podéis escuchar el audio original realizado por las zorrasbinarias: